Atravesando el Parque Henri Pittier, a 40 minutos de Maracay, se encuentra uno de los pueblos más atractivos de la geografía venezolana, Choroní. Ya desde la propia carretera, en medio de unos hermosos bosques nublados, se empieza a disfrutar del viaje a esta bella costa del centro de Venezuela. El camino es estrecho, pero la vegetación se encarga de que sólo el paseo, bien valga la pena.

Choroní fue célebre en otras épocas por la producción de Cacao, fruto que hizo a Venezuela mundialmente reconocida durante la colonización española. Los esclavos, traídos entonces para trabajar en estos cultivos, convirtieron al pueblo en el sitio de fusión de las costumbres africanas y el sabor del Caribe, dando origen a ritmos de tambor tales como los Toques, Fulías, Parrandas y Repiques que hacen de Choroní, al igual que de otros pueblos de las costas venezolanas, un paraíso para el disfrute de calientes ritmos tropicales.

El pueblo de Choroní fue fundado en el año de 1616, reflejándose su antigüedad en la hermosa arquitectura colonial que posee. Al rededor de la Plaza Bolívar del pueblo, se pueden apreciar la Iglesia de Santa Clara de Asís y la casa de la Madre María de San José. Esta última rescatada por la congregación a la cual perteneció la Beata Venezolana, en ella se puede observar un pequeño museo o se puede rezar en la capilla construida en su nombre.

Para el alojamiento de los visitantes, abundan Posadas Coloniales de ambiente familiar, que ofrecen modestamente, pero con mucha pulcritud, todos los servicios.

A diez minutos del pueblo de Choroní está el pueblo de Puerto Colombia, el cual también posee casas coloniales, una plaza e Iglesia. En este pueblo se encuentran Playa Grande y el Puerto para acceder por mar a las playas de los alrededores, entre ellas las de Chuao, Cepe, Cata, Cuyagua, El Playón, Etc. Playa Grande cuenta con una buena extensión de arena y grandes cocoteros. Además, en Puerto Colombia, también se puede disfrutar del Río que baja desde lo alto de la montaña. En las noches de los fines de semana y días feriados, en ambos pueblos se disfruta de las fiestas que los nativos hacen con sus tambores, terminando la parranda en el amanecer.

Le recomendamos visitar El Chorrerón y si ya decidío visitar a Choroní, no deje de tomar la famosa GUARAPITA de Parchita, pero eso si ... ¡no tome más de 4 vasos!, porque si lo hace, podrá ver alucinaciones y terminará bailando tambor como los habitantes del lugar.

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